Extracto del Mahabarata
Krishna: la victoria y la derrota son la misma cosa. Actua pero sin pensar en los frutos de tu acto. Despégate, lucha sin deseo.
Arjuna: Me dices que olvide el deseo, que me despegue, pero me instas a que luche, a que masacre. Tus palabras son ambiguas, estoy confundido.
Krishna: No te retires a la soledad. La renuncia no es suficiente. Debes actuar, pero la acción no debe dominarte. En plena acción, debes permanecer libre de ataduras.
Arjuna: ¿Cómo puedo poner en práctica lo que me pides?, la mente es caprichosa, voluble, es evasiva, febril, turbulenta y tenaz. Es más difícil de dominar que domar el viento.
Krishna: Debes aprender a ver con los mismos ojos el montículo de tierra y el montículo de oro, la vaca y el sabio, el perro y el hombre que se come al perro. Existe otra inteligencia… más allá de la mente.
Arjuna: La pasión nos arrastra. La oscuridad embota nuestros sentidos. ¿Cómo puedo encontrar esa inteligencia?¿Con qué voluntad?.
 
Para responder a esa pregunta, krishna guió a Arjuna a través del enmarañado bosque de la ilusión. Comenzó a enseñarle el antiguo yoga de la sabiduría y la misteriosa senda de la acción. Le hablo durante largo tiempo, mucho tiempo… entre los dos ejércitos preparados para destruirse mutuamente.
 
Arjuna: Todos los hombres nacen en la ilusión. ¿Cómo se puede alcanzar la verdad si se nace en la ilusión?
 
Lentamente, Krishna guió a Arjuna a través de todas las fibras de su espíritu, le mostró los movimientos más profundos de su ser, y su verdadero campo de batalla, donde no se necesitan guerreros ni flechas… donde cada cual debe luchar solo. Es el más secreto conocimiento. Le mostró toda la verdad. Le enseñó cómo se revela el mundo.
 
Arjuna: siento que mis ilusiones se desvanecen una a una. Ahora si soy capaz de contemplarla, muéstrame tu forma universal.
Arjuna: te veo… en un punto, veo el mundo entero. Todos los guerreros se arrojan en tu boca. Los trituras entre tus dientes. Ellos desean ser destruídos y tu los destruyes. A través de tu cuerpo veo las estrellas. Veo la vida y la muerte. Veo el silencio. Dime quien eres… estoy temblando hasta la muerte, tengo miedo.
Krishna: Soy todo lo que piensas, todo lo que dices. Todo pende de mi, como las cuentas de un collar. Soy la fragancia de la tierra y el calor del fuego. Soy aparición y desaparición. Soy el ardid del embustero. Soy el resplandor de todo lo que brilla. Soy el tiempo envejecido. Todos los seres se sumergen en la noche, y todos resurgen a la luz diurna. Yo ya he derrotado a todos esos guerreros. Pero el que piense que puede matar, y el que piense que puede ser muerto, se equivocan. Ningún arma puede herir al alma. Ni el fuego puede quemarla, ni el agua humedecerla… ni el viento marchitarla. No temas y álzate, porque yo te amo.

Recientemente me compre un e-reader SONY y además de ser excelente para leer, tomar apuntes, escuchar música, tiene un lapiz para dibujar.

Aquí algunas de mis ocurriencias en esos viajes en el 93: